Un #TBT del amor



Creo que era necesario escribir sobre amor. Pero no puedo hacerlo de la forma de Neruda, Benedetti, Wilde, ¡nah!, ellos son grandes exponentes del bien o del mal que aqueja el mundo: el estar enamorado. Yo solo plasmo palabras en un papel, o en una computadora, como lo hago ahora.

Nunca tuve la oportunidad de poder ligar tantas mujeres como me gustaron; siempre fracasaba con ellas. Pero de verdad yo logro evocar cómo funcionaban las cosas del amor con mis amigos, y en especial los del colegio, que si alguno lee esto: saludos, los quiero mucho.

Era un proceso bastante largo o de paciencia, eso del conseguir un amor. Inicialmente si te gustaba una chica, no debías decirle nada ni portarte de propasado. Debías saber entre todas sus amigas cuál era la más cercana a ella, o en teoría “la mejor”, para luego intentar conocerla desde ese puente. La amiga te podía dar idea de qué música escuchaba, dónde vivía, qué hacía en su tiempo libre, y un montón de cosas que te daban un compilado para armar un plan de por dónde debías comenzar la conquista.

Recuerdo, no podía faltar la carta a mano, haciendo apología a la cursilería como la herramienta más poderosa de la época. En ella, esos stickers que venían en los cuadernos caros que algunos compraban, y que se ubicaban siempre al final de cada escrito como el destello decorativo de este; puedo asegurar lo letales que eran estos pequeños adhesivos. En esas primeras cartas no podías proponer nada, solo dedicar las canciones de Salserín, Jerry Rivera, Sin Banderas, The Backstreet Boys, La Oreja de Van Gogh, Tranzas, Juan Fernando Velasco, Son by Four, Servando & Florentino, Alex Ubago, Chayanne, Diego Torres, Ricardo Arjona, Cristian Castro, Alejandro Sanz; y la canción que rompía los corazones los viernes: “Déjame un beso” de Salsa Kids, que hacía himno a esa incertidumbre del fin de semana sin verle; además de muchos otros intérpretes que no logro recordar, pues esta ebriedad a duras penas me deja plasmar estas ideas.

Si eras de los pudientes económicamente, podías comprar en La tienda Burbujas: Tarjetas Zea, peluches, cajas de chocolates, cojines, globos, en fin, tantas cosas que le daban un tono de convicción para con esa mujer, con lo que tu camino hacia el amor estaba un poco acompañado, pues eso de echar el cuento a solo labia y pulso, casi nunca daba resultado o quizá sí, pero no el esperado.

Eso de “echar el cuento” era algo de otro mundo. Tenías que rebuscarte la forma más sutil posible de saber qué música escuchaba, qué cosas eran sus favoritas, qué soñaba ser cuando saliéramos del colegio, sus gustos en general; debías intentar conocerle lo suficiente para poder hacerla feliz. Porque es que de eso se trataba, conocer lo suficiente a la persona con la que “pasarías el resto de tu vida” (vaya pensamiento amoroso, que muy pocas veces se cumplió), estudiar juntos la misma carrera en la misma universidad, y así construir una familia. Tenía uno que conocer cuáles eran los disgustos de esa persona y así, en gran medida, evitar darlos; porque el amor se trataba de eso.

De verdad que logro sentir la piel erizada, la voz temblorosa, el sudor, el gagueo del momento en el que uno hombre hacía las preguntas y se entablaba el dialogo más tenso del mundo:

- ¿Quieres ser mi novia?, ¿me aceptas?

Para luego escuchar con una voz tenue, segura o insegura, bajo el rubor de la pena y la fantasía dibujada en el rostro de ella:

- ¡No sé, déjame pensarlo!
- ¿Cuánto tiempo? – Era la pregunta a seguir por parte nuestra
- ¡No, sé, la semana que viene! 

Y ahí era donde la grandeza del ser se ponía a prueba: debías ser paciente; esperar sin presionar; pero sin dejar del interés, porque era fatal, pues aquella amiga se acercaba a ti en el recreo, en el cambio de clases, para decirte:

- ¿Qué te pasa?, ¿ya no te importa mi amiga?

Donde ser un gran hombre era responder:

- Claro que sí. Pero no quiero parecer intenso - Aunque esas eran las ganas siempre.

Ese día a día de espera, era letal. Siento la angustia de esos momentos como si fuese yo, aun cuando han pasado muchos años, y debería estar calmado por eso de estar bajo los efectos del alcohol, el cual ustedes saben más que yo lo que hace con nuestro cerebro. Siento ese desespero de verla de lejos y pensar que pronto sería mía; o que siendo la vida fatal conmigo, verla desde lejos sin ser nada, porque no alcancé a ser el tipo que llenaba sus sueños de adolescencia; todo era maldita posibilidad, absolutamente todo.

Por fin llegaba el día, y aquí en este computador, sudo, tengo los dedos mojados de recordar esos momentos; a decir verdad, hacía tanto tiempo no sentía el poder de mis recuerdos como los siento ahora, imaginando esa voz de la amiga que te decía:

“Mi amiga que en el recreo de te da la respuesta”

No había una emoción que cupiera en un cuerpo tan soñador como el nuestro. Las horas se convertían en siglos; la vida se pausaba en una hora y quince; el mundo enviaba a todos sus más grandes testigos a ser motivo del épico triunfo o el más cruel de los fracasos. Sonaba la campana y los pies parecían tomar coordinación propia y no entre ellos, pues el pararse de la silla, salir, llegar hasta el lugar pactado, era un viacrucis infernal. La barra de los amigos se terminaba cuando alguien decía:

“Déjenlos solos. Dejen que le respondan, para ver si se cuadran o no”

No daba para preguntar algo de más, solo para decir: “¿cuál es tu respuesta?”, y esperar a que ella dijera “Sí, acepto ser tu novia” para convertirse en el ser humano y no humano más feliz de todos los universos, pues seguido de esa respuesta venía el “demuéstramelo” que era darse el beso más corto del mundo, pero el más intenso de la historia. En el caso más trágico, si la respuesta era un “No”, no existía poder sanador, consolador, que pudiera quitar el peso de la decepción y el fracaso, pues durante ese tiempo, no había otra mujer distinta a esa que nos llenara el ser. Tanto así, que muchas veces había un segundo y hasta tercer intento para ligar a la adorada, con resultados similares o con la respuesta deseada como premio a la persistencia.

Eso es lo que logro recordar como algo de amor, como el verdadero sentimiento que mueve al mundo y todo lo que en él habita…

Y bueno, el resto de la historia deberías contarlo tú, pues sé que sabes más que yo de esto; yo solo fui testigo de esas grandes victorias, y de inmensos fracasos… Además, tampoco quiero aburrirte con detalles que quizá no fueron tan así como los describiría, y echen a perder el final de este corto del día de hoy.

O no, sí tengo algo que contarte sobre el amor hace algún tiempo en mi adolescencia, pero eso será en un próximo escrito que está en un borrador que necesito pulir, para contarte a capa desnuda, en asiento de primera clase, sobre una gran mujer que conocí por allá en el 2002.

El amor, para mí, fueron estas cosas hace mucho tiempo. Hoy, quizá, tú también estés viviendo el amor, o a lo mejor viéndolo desde las gradas, como yo en aquel entonces.

Solo espero escribas algo por allá en el 2032, si es que este puto mundo no se ha acabado.

Comentarios

  1. Genial, Seguramente todos hemos pasado por situaciones de amor como estas de cualquier tipo escuela, universidad, trabajo, aún se siente lo mismo aunque ya no sean cartas escritas a mano si no mensajes de textos, ya no son stiker de cuaderno si no stikers virtuales e infinidad es de cosas que la nueva generación ya no tiene en cuenta y que seguramente sí todo fuera como antes se podría disfrutar DEL AMOR AL MÁXIMO.

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    1. Por supuesto. El amor hace algún tiempo, es igual a hoy, al futuro, solo depende de quien lo viva. Un fuerte abrazo, Rosa María.

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  2. El amor sabia a emoción e ilusión… era peinarte el cabello o ponerte un poco de brillo en los labios para llamar su atención, era querer hablar de los temas que a él le gustaban, querer molestar a sus amigos para ir, de a poco, acercándote a él… el amor sabia a ilusión y lo sentías en cada parte del cuerpo, en las piernas débiles, tus manos sudorosas, el corazón acelerado y la cosquilla en la panza…🪄

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    1. El amor y sus acasos. Deberías escribir la historia desde aquel lado de la ventana…

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  3. Y... ¿cuál fue la respuesta de la chica?

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