Infancia


El valor que tiene mi infancia, 
creo que ninguno, por mucho que me conozca 
sabe lo que significa.

Ella...

Es todo lo que cargo;
Es todo lo que fui;
Es todo lo que soy;
Definitivamente: todo lo que seré.

La llevo conmigo siempre;
No acepto ningún trueque por ella;
No la permuto por nada;
No deseo olvidarla jamás.

Por eso, mientras pueda recordar, tendré presente todo: 
Los corazones rotos;
Los amigos perdidos;
La vida disfrutada;
Las cosas que nunca más volverán.

¡Ay infancia mía!,
te quiero igual que a mi madre, a mi abuela,
a mi hermana y a mi familia;
son esas cosas que jamás podré arrancar de mi vida,
aunque así lo quisiera.

Infancia de mi vida, 
¿tú me recuerdas?
¿me has extrañado alguna vez?
¿has deseado encontrarte conmigo en esta adultez que no sabe a gloria?
¿No?
Porque yo sí. Yo le cuento de ti 
a todo el que me pregunta quién soy, 
no imaginas sus rostros al saber de ti;
no lo entenderías,
deberías verlo por ti misma.

Infancia mía, solo te digo:
Me sentiré orgulloso de tenerte, por siempre y para siempre.
Porque de verdad, yo no sería el mismo sin haberte tenido;
sin haberte conocido.

Mientras tanto, te dejo estas letras plasmadas bajo una noche del mes de julio, 
mientras me bebo unas cervezas... y parece que quiere llover. 

Comentarios

Publicar un comentario