Levantar tarde;
hacer pereza;
el teléfono modo avión;
cuarto oscuro;
no alarma;
desayunos ligeros;
televisión todo el día;
seguir acostado:
es domingo.
Siempre soñé que hubiese un día entre el domingo y el lunes.
Siempre quise que el domingo demorara mucho más para
compartir con mis amigos;
mis vecinos;
los amores temporales;
los amores temporales;
las conversas del poder tener este día para escapar;
darnos unas vacaciones del personaje que trabaja;
que sueña con un mejor porvenir;
que planifica actuares.
Hoy, es domingo; como ayer;
como antes de ayer y todos los últimos días del último
raro mes.
Hoy, es domingo, como mañana;
Como pasado mañana y quizá, como muchos días más del mes
que le robaron a Joaquín.
Ya no quiero tantos domingos. No me gustan.
Aunque raro, es un domingo, y, ahora,
existe otro día entre un domingo y un lunes y es:
Un eterno domingo.
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