tengo claro lo valioso que es tener tu compañía,
tus rabietas,
tus abrazos,
tus caricias,
tus consejos,
regaños; todo.
Estamos aislados,
lejos,
ausentes,
sin sentir esa mirada penetrante que siempre tiene aquella
pregunta:
¿Por qué me quiere tanto?
Sé, que también quieres tenerme a tu lado,
te hacen faltas mis jueguitos,
pellizcos,
mordiscos,
abrazos,
y hasta un "Te quiero", que no solía decir tan a
menudo.
Ojalá, y, cuando todo esto haya pasado,
te decidas, por fin, a infestar mi vida de amor,
ternura y dicha,
porque hoy, desde hace años, te fuiste, y no estamos lejos
por la pandemia:
estamos lejos por la cobardía que nos contagió.
Comentarios
Publicar un comentario