Viene la noche. Viene caminando lentamente, pero a paso firme. Se viene acercando y voy sintiendo el estruendo de su presencia. Viene y yo no sé qué hacer. Como todos los días, hoy, ha llegado puntual; más que siempre.
Toca mi puerta. Le abro. Saluda. Se sienta a mi lado derecho en este sofá. El silencio nos abraza por unos largos segundos. Me pregunta ¿qué cosas han llegado conmigo hoy? Yo, no sé qué responder. Solo le quedo mirando y abro las ventanas de mi memoria: no encuentro nada.
Hoy has llegado sola, creo. - le dije
Está bien. Te acompañare por un rato. - Me dijo con suavidad
Volvió el silencio. Esta vez fue mucho más intenso. Yo, quería gritarle que no había llegada de ella, en todas las veces atrás, que no trajera consigo aquella sonrisa, silueta, locura, palabras, ganas de amarme; su ausencia.
Todas sus llegadas, hasta ahora, son dolorosas, pero sé, que en no tan alejado futuro, llegará y con ella: el amor de mi vida.
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