Un viernes santos de mi infancia, hizo que el sábado de gloria me pegaran una limpia como para mí solo, aquí el cuento a petición de mi hermana:
Todos los viernes santos, mi familia se reúne en casa de mi abuela materna para la vaina de la comida, los dulces y así. Un viernes de esos, mis primos hombres nos pusimos a joder, caminar el barrio, y hasta jugar fútbol un rato. La vaina fue, que ya era casi de tarde-noche y estaba el cuento ese, de que si uno se bañaba de noche, el agua de la pluma se convertía en sangre y vaina. Ya con la noche encima, nos entró la pensadera de si bañarnos o no. Ambos teníamos las “patas” mojosas y el croquis del mapa mundi en el cuerpo. Yo, decidí NO BAÑARME y colocarme la ropa así, y, limpiarme los brazos con el trapo de la cocina, que siempre estaba húmedo. La noche fue muy enriquecedora. Cuando todo había acabado, mi mamá pidió un taxi y nos fuimos para nuestra casa. Al llegar, me quité la ropa y me acosté, me vi las “patas” más mojosas que en la tarde y se me ocurrió ponerme unas medias de jugar fútbol, pero se me pasó y me dormí.
Al día siguiente, me desperté y lo primero que me vi fue las piernas, y estas por arte de magia estaban limpias, casi sin “mojosera”. La mañana iba bien, hasta que siento el grito de mi mamá “Luis Alfredo, ven a ver”, cuando subo al cuarto, la veo con la sábana en la mano y me muestra, la maldita sabana parecía haber limpiado todo el piso y hasta la calle, y, comienza mi mamá a clavarme mientras iba diciendo cada palabra, era un cule vainazo y ahí vengo yo para el patio con la sabana en la mano para lavarla. Sigo lavando y sigue la “limpia”, por mi madre que yo demoré lavando como 15 minutos y fueron quince minutos de “cocotazos”, “trapazos”, y de todo. Cuando terminé, me dio el desayuno y yo mientras comía con mi cule hambre, ardido por "la pela", filofosé:
“Como mondá me limpió la sabana, a lo mejor sudé y el mueve que mueve me iba limpiando, o será que yo entre sueño me quité la sabana y me limpiaba...”
Yo aún no sé cómo carajos pasó eso, pero lo que sí sé, fue que me lleve cule monda un sábado de glorias de hace años, por culpa de un viernes santo.
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