Puede ser la parte que más te gusta de una canción. También, puede ser el tiempo que gastas diciéndole cosas bonitas a quien amas. Lo que demora el beso que te lleva al infinito y te hace olvidar lo ruin y dura que puede ser la vida.
Puede ser el tiempo que necesitaste para conocer al amor de tu vida, al enemigo más poderoso, al amigo que nunca abandonó, al profesor que te enseñó más que una asignatura, ese fragmento de vida que te hizo cambiar de rumbo, generarte un sueño; hacerte feliz.
Un minuto, puede ser el tiempo en el que cabe tu tristeza, tu desdicha, tus fracasos. El tiempo que demoró aquel insulto o palabras que alguien te dijo y te hizo sentir lo peor del mundo. Quizá, un lapso de vida, en el que cupo una despedida, un adiós, un hasta luego...
Realmente no sabía lo que era un minuto. Lo supe, hoy, mientras calentaba un café en el microondas y le coloqué de tiempo un minuto. Sentí ese conteo extenso, quizás, porque aún tenía sueño, pero en realidad en ese instante fue que dimensioné, que tanto es Un Minuto.

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