Alana, el pasado no cambiará jamás (Capitulo III)

Dentro de poco acabará el día y creo que bien o mal, tuvimos la oportunidad de intentar algunas cosas, algunas logradas, otras fracasadas, pero al final, estamos aquí para eso. Contar la historia de Alana, ha sido todo un reto para mí. Es la historia real de una gran persona que hasta ahora, ha tenido solo sufrimiento, malos tratos y desilusión. Para mí, contar esta secuencia de hechos, se ha convertido en lograr que te enteres de las cosas de la vida, de esas experiencias que al final nos enseñan a ser mejor o peor. Alana, puede ser tu personaje, tu vida, o la de alguien muy cercano. No necesariamente es la vida de una mujer, quizás la de un hombre, pues de igual manera, el desamor, la traición y el engaño es del vivir diario de la humanidad. Se dice que siempre se consigue la felicidad después de tanto fracasar y en realidad he escuchado historias de personas que llevan toda una vida intentando ser feliz con alguien y al final no lo logran. Si es de morir, morirán en tristeza. Ricardo Arjona lo deja claro, cuando le hace un monologo a “La Soledad” diciendo “la soledad es ese suplicio ingenioso de la naturaleza, que hace que nos encontremos con nosotros mismos para poder valorar a los demás”. A lo mejor, la necesidad de buscar felicidad en otros, es la incapacidad de conocerse a sí mismo.

En la medida que nos vamos haciendo viejos o menos jóvenes, depende como lo quieras ver, nos van pesando los errores del pasado o nos van dando algo de lucidez para resolver problemas presentados. Aunque siempre tengo presente la frase de Oscar Wilde en el libro “El Retrato de Dorian Gray”, "La experiencia no tiene ningún valor ético. Es simplemente el nombre que los hombres dan a sus errores", y a lo mejor todo lo que nos sucede nos enseña de una u otra forma. Yo, personalmente he tenido errores muy fuertes y otros no tanto, pero viéndolo bien, debido a ellos hoy puedo pensar más las cosas antes de tomar una decisión, aunque la tome peor o mejor de lo que toque. Quizás por eso Alana, Giana, han encomendado sus caídas amorosas a mi poca experiencia, quizás ellas ven en mí una persona sin sentimientos que puede darle un consejo desde lo neutral, pero en estas cosas del desamor y traición, la neutralidad es un tiro en la sien a la lealtad, o al principio del bien común, creo. 

Tiene lo eterno un principio en el Big Bang más pequeño, y es de las mejores maneras de que algo bueno suceda. Las cosas llegan sin buscarlas, hay otras que necesariamente hay que pararnos de la silla e ir a por ellas. Te digo esto, porque recibí una carta de nuestra amiga Alana; tenía ratos sin saber de ella, pensé había desaparecido por siempre. Ella me consideró su amigo, yo, la consideré una mujer más de las que han sufrido. Que suerte tengo de ser considerado amigo por personas que a mí no me importan en lo mínimo. Es el don de la vida. la rareza de la humanidad. Igual que hay personas que le caigo bien, pero no significo, ni les importo el algún sentido. Ella, si no se va de la ciudad, a lo mejor no hubiese conocido a quien hoy es su gran amor. Hasta antes del escrito que ella me envió, solo sabía que era feliz y que su relación era el polo opuesto a las dos anteriores.

Para leer su escrito, me acosté en la cama, me coloqué los audífonos y de banda sonora toda la música de Vangelis. Era un escrito a mano, a la antigua, con una letra hermosa, siempre he dicho que las mujeres tienen el poder de convencernos hasta con solo escribir bonito, entonces comencé a leer…

Antes que todo, perdóname por despedirme de esa manera el día que te vi cerca de mi antiguo trabajo, tenía mucha prisa y decepción. En realidad, no sabía lo que hacía, pero ante mi situación no me quedó otra cosa que huir, huir de mi misma, de mis sentimientos, de los que me vieron caer derrotada más de una vez en esto del amor, creo que debí llamarte más de una vez para medio contarte de mí relación actual, o darte las gracias de alguna manera por algo, pero no lo hice, así que también perdóname. Si me intentaste llamar después, cambié de numero en cuanto me ubiqué en esta ciudad para evitar llamadas de personas que solo chismoséaban y hasta para burlarse de mí. Paúl, me llamaba y enviaba mensajes diarios, eso me tenía sumida en lágrimas y dolor. Me aislé de todo y así pude mermar el sufrimiento. 

Inicialmente no podía conseguir trabajo, todo se puso feo, de verdad muy feo. Vivía con una vieja amiga de la Universidad, no comía bien por todo el dolor emocional y también porque no había tanto dinero para comprar lo que deseaba. Había gastado todo en transportes para movilizarme hasta aquí, para los primeros días de instalación, además de la ayuda con las cosas básicas de esa casa. Me tocó trabajar informal mientras podía meter hojas de vidas y tocar puertas a nivel de mi profesión. Ese trabajo fue un tanto duro para mí. Trabajaba de mesera en un bar y los tipos manos largas y lanzados, no faltaban todas las noches, no faltaban las invitaciones a salir, muchos me decían que yo tan bonita y como había ido a parar a ese lugar, en fin, un trabajo bueno por la paga, pero mal o tormentoso por lo del tipo de clientes. Después de un tiempo pude conseguir un puesto en mi profesión y fue lo mejor que me pudo pasar.

Como medio te había contado, tengo una bonita relación con una bonita persona, quizás no es el mejor novio del mundo, pero es el indicado para mí. Después de tantos malos tipos, este hombre actual es muy diferente. Físicamente no es el mejor, te soy sincera, es simpático y tiene cosas que me gusta, al final de todo, aprendí que el físico es solo un disfraz, que un hombre físicamente atractivo no siempre es bueno, ni tiene buenos sentimientos y por ley, casi nunca ama de verdad. A fin de cuentas, yo tampoco soy la gran cosa físicamente. Estabilidad emocional es lo que siempre quise al llegar a esta nueva ciudad y la había hallado. 

Al rato de tener ingresos fijos y buenos, con un horario agradable, decidí mudarme sola, pues ya había demorado bastante ocupando y estorbando, aunque nunca me lo dijeron. Compré mis cosas para la casa y definitivamente comencé de nuevo a construir una vida agradable. La vida me recompensó después de tanto sufrimiento.

Gracias por todo, aquí debajo te dejo mi número de teléfono. Ojalá y esta carta llegue pronto. Hay cosas que desearía contarte.

Un beso y un abrazo,


Alana




Me reconfortó leer esas palabras. Dentro de poco la llamaré, ahora me echaré a dormir por un rato, o por menos descansar la vista. 

En realidad, no dormí mucho, solo fueron uno pocos minutos. Yo no soy de esos que encuentran en el dormir el placer infinito. Yo solo encuentro el mecanismo básico de descanso o de armar un plan para recomponer todo lo que va mal en la realidad.

De una vez por todas, la llamé… 


- ¡Aló! - escuché su voz después de varios tonos

- ¿Alana?

- ¡Si! Con ella

- Soy Jake

- ¿Cómo estás? No sabes cuantas ganas tenia de escucharte. Pensé que no llamarías, sabiendo cómo eres tú – me dijo con la emoción como de quien encuentra el tesoro escondido.

- Pero llamé, tómalo como un error - dije

- Jajajaja, tú siempre con tus cosas – me dijo con una risa espontanea

- Me conoces, por lo menos en eso. Y cuéntame, ¿qué es de tu vida? – le pregunté cómo acto protocolario.

- ¡Muy bien, amigo! Muy bien.

- Me emocione al leer tu carta. Me alegra que hayas alcanzado fortaleza personal con todo eso. Al fin y al cabo, las adversidades nos moldean y nos hacen más fuertes; más inteligentes – reflexioné.

- En serio no imaginé que vivieras en ese mismo lugar. Coloqué la dirección tal cual como me pude acordar. Que suerte – me dijo con alegría. Nunca nadie se había emocionado tanto de escucharme. 

- No me mudaré, ni cambiaré de numero de celular para que mis amigos me puedan contactar, si algún día necesitan de mí, o yo necesite de ellos. Ojalá ellos no cambien de número de teléfono.

- ¡Está bien! – dijo en un tono de aceptación

- Cuéntame algo que no hayas dicho en esa carta. No me repitas cuento por favor.

- ¡Odioso!

- De vez en cuando.

- Pues… 

- Ve al punto. Sin tanto rodeo – dije cortante

- Bueno, ¿Tú qué harías si una ex novia te vuelve a buscar?

- No sé. Nunca he tenido esa suerte – expresé.

- ¿Serio?

- ¡De verdad!, nunca, nadie ha querido estar de vuelta a este infierno que dicen que soy.

- Bueno, en fin… hace un tiempo, después de estar en mi nuevo hogar, una tarde de lunes, tocaron a mi puerta y al mirar, me di cuenta que era el correo, el muchacho dijo mi nombre, contesté y recibí lo que me entregaba. Yo le insistí que estaba equivocado, pero en realidad todo estaba correcto, dirección, nombre y apellidos, era para mí. Era una caja pequeña, no pesaba mucho, y lo que tenía dentro tampoco era muy pesado. Para abrirla, me senté y la coloqué en el suelo, cuando estaba toda abierta, miré lo que tenía dentro, eran unas fotos impresas y un escrito, incluso hasta una memoria USB. Lo primero que hice fue ver las fotos y Jake, mi día no fue el mismo desde ese momento…

- ¿Por qué? ¿Algún sicario te había perseguido para matarte? – le dije en broma

- ¡Peor que eso! ¡Mucho peor!

- ¿Cómo que peor?, nada es peor que la muerte, pienso.

- No, peor que la muerte es que te desmorones al ver fotos con una persona que amaste y te rompió el corazón. 

- ¡Mala suerte! 

- Muy mala suerte, diría yo. Se me erizó la piel, me puse a llorar y sentí que toda mi fortaleza se venía abajo. 

- Me imagino…

- No pude ver más de unas cuatro fotos. En serio no pude. Cerré esa caja y me fui a llorar.

- ¿Y cuál de los dos se dignó a dañarte la vida una vez más?

- Paúl. 

- ¡Vaya suerte!

- ¡Demasiado! 

- ¿Y qué hiciste después? – cuestioné 

- Pues, dejé esa caja por ahí tirada por unos días largos, pero ese mismo día no pude ser la misma con mi pareja, me preguntaba porque estaba así deprimida, me preguntaba sobre el trabajo, sí algo había pasado en mi familia, en fin, no pude disimular que estaba afectada por esas fotos. 

- Es normal, colocarse así cuando aparece alguien que quisiste tanto – le dije en tono de consolación 

- ¡En realidad, sí!

- ¿Y entonces? – volví a preguntar queriendo el resto del suceso

- Todo volvió a la normalidad unos pocos días después, ya no me acordaba con frecuencia de las fotos ni nada. Pero supuse que había sido la impresión, así que volví a abrir la caja y ver todo, pues ya había pasado lo peor. 

- Ajá…

- Comencé a mirar todas las fotos y cada una que pasaba, me daba una puñalada en lo más profundo de mi vida, en lo más sensible que podía tener, en un lugar que, sí me preguntas, no sé dónde es, pero que sentía sufría con cada foto. 

- A eso le llamo masoquismo emocional. 

- ¡Uf!

- Suicidio, es mejor termino. Sigue…

- Bueno, llorando abrí el escrito, y con seguridad fue el peor error de mi vida, el peor de mis fracasos, Paúl me contaba que se sentía muy triste por haber desaparecido de su vida así de la nada, que por lo menos quería darme una explicación, además de decir que todo con su esposa comenzó a ir mal, no dormía en la casa con ella, sino donde un amigo, que él había comenzado a ver en el alcohol una salida a su situación y demás. Decía, que después de un tiempo en esa situación su esposa le fue infiel con un conocido y hasta le pidió el divorcio, y que él se lo había dado, su esposa pidió custodia de los niños y se fue del país, que ahora estaba completamente solo y que él se había dado cuenta que me amaba con lo más profundo de su corazón. Después se había puesto a averiguar dónde estaba viviendo yo, porque él quería recomponer el daño que había hecho y en la medida, volverse a ganar mi amor y confianza. Al final de la carta estaba su número de teléfono y la dirección donde vive ahora. Decía que, si yo quería llamar, solo tenía que decidirme a hacerlo. Desde ese día no he estado tranquila, de verdad no. No sé qué es, pero quisiera escucharlo, preguntarle tantas cosas y decirle que soy feliz, que, gracias a su daño, pude encontrar el verdadero amor.

- ¿Y si tu verdadero amor no es quien tienes ahora, sino él?

- ¡Sabía que dirías eso!

- Me conoces, en algo - expresé 

- No creo. Más bien es ganas de desahogarme con él. 

- ¿Entonces por qué estás tan intranquila? ¿Por qué te pusiste mal viendo fotos juntos? ¿Extrañas alguna cosa?

- No…

- No me convence tu respuesta. 

- Serio, quizás es lo que me falta para demostrarme que ya no lo quiero. Desahogarme con él, es lo último. Después de eso, ya no le quedaran ganas de buscarme.

- ¿Y sí en realidad lo amas? ¿Sí la persona que tienes al lado es solo por querer olvidar a Paúl a la fuerza?

- No. Te he dicho que no lo amo.

- Entiendo. Pero, ¿por qué me cuentas esto?

- Quiero tu opinión si voy o no a su encuentro. Si lo llamo o alguna cosa así.

- Menos mal vive lejos de tu ciudad, sino, te apuesto que ya estuvieras en frente de su puerta con una cara de idiota.

- ¡Estás loco!

- Siempre me lo han dicho, me asombra que tú que me conoces no lo habías dicho esta vez.

- ¿Qué dices, pues?

- ¿Tu pareja actual sabe lo que pasa?

- ¡No! ¡No! ¡Estás loco!

- Gracias por recordarlo – dije con sarcasmo

- ¡Idiota! 

- Otra cualidad, gracias. ¿Ahora, por qué no lo has hecho?

- Es mejor que no lo sepa, quizás se puede sentir incomodo por la situación.

- ¿No, Eso es lo que la gente “cuerda” llama confianza? ¡Hazlo!

- ¡No! ¡No!

- ¡Está bien! 

- ¿Entonces, lo hago o no? – me reiteró la pregunta

- Lo que tu corazón diga. Sí es que ya no lo hiciste y estás buscando que yo te apoye en otra cosa…

- ¡Cállate! 

- ¿Lo hiciste, cierto? ¿Cómo te fue?

- ¡No lo hice! 

- Tu voz cambió, sí lo hiciste. ¿Cómo te fue?

- Jake, ratos sin escuchar su voz, siento que toda mi vida le pertenece. Demoramos hablando un rato largo. Sentí desahogarme, pero siento que hay una oportunidad de una bonita relación, ahora que en verdad está soltero. Siento que me quiere.

- Ley de vida, ¿sí conoces a alguien siendo infiel, que te asegura que contigo no lo sea?

- ¡Porque me quiere, me ama!

- Yo digo te amo unas mil veces por año, y aquí estoy… 

- ¡Es que tú eres un desgraciado! – me dijo en tono acusador

- Al final todos lo somos. Gracias por resaltar mis cualidades.

- ¡Idiota! En fin…

- ¿Aja, y tu novio actual? ¿No es lo máximo la relación? 

- Sí, sí lo es. No quiero hacerle daño, pero quiero ver a Paúl en persona. Si pasa algo más que escucharlo, le diré a mi pareja actual que quiero volver a mi ciudad, por motivos familiares y así podré coincidir en algún momento con Paúl, en realidad quiero verle en persona.

- ¡Mala idea! Aquí alguien va a salir perdiendo. Espero no seas tú, una vez más.

- No creo. Mi corazón podrá elegir el verdadero amor y con quien debo quedarme.

- ¿Y sí eliges a los dos?

- ¡Uno solo! Debo elegir uno, o ¿no entiendes? – me contestó levantando el tono de su voz.

- Elige a los dos. De igual tienes que un saldo a favor en la infidelidad.

- ¿Cómo crees? – me pregunta con voz de indignación. 

- No lo creo. Es real. Podrías ser infiel y quedas saldada. Sin perdidas, ni ganancias en la infidelidad.

- No. 

- Piénsalo. Tu respuesta tan corta, me dijo que es la mejor opción de todas.

- No, que. Solo que tú siempre dando malos consejos.

- Al final llevan a un buen resultado. 

- Lo sé. Por eso te quería contactar. Pero no quiero esa opción 

- ¿Entonces? 

- No sé. Hagamos algo, esta semana estaré ocupada en unas cosas del trabajo y demás, saldré con mi novio a una integración el fin de semana y ahí vemos.

- ¿Te llamo o me llamas?

- Yo te llamo. Espero me puedas contestar.

- Espero querer contestarte.

- ¡Idiota!

- Gracias, un abrazo niña Alana.

- ¡No soy niña, estúpido!

- Adiós.


No sé ni que pensar, ni decir, son las cosas de la vida y eso del amor es cuestionado. No sé tú que tengas que decir, querido lector, perdón, mi amigo, pero yo creo que todo el concepto de mujeres buenas se fue por un orificio o sale a la luz el concepto de una mujer noble. En realidad, no sé. Mejor terminemos lo que tocaba hacer mientras perdimos el tiempo aquí en esta historia que ya no sé ni que pensamientos tiene su personaje principal, Alana. 

Aunque me asalta una gran duda, que espero me puedas ayudar a resolver…


¿Será que se puede amar a más de una persona?

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