Después de todo, lo imposible esta hecho para motivarnos o derrumbarnos... Hoy me decidí a escribir por fin la historia de una gran mujer; como todas las que he conocido. Ella me contó lo que le sucedía, con la imaginación de que yo con unos años más que y algunos errores amorosos, podría darle un consejo. Pero créeme, no pude. Esa situación es muy difícil. Diría que sufrida. Hasta atormentante. Pero bueno, es lo que ella está viviendo y quiero que tú me ayudes a darle un buen consejo. Hasta uno malo. Pero algo debo decirle. Como dijo el gran escritor William Faulkner ““Un hombre es la suma de sus desdichas. Se podría creer que la desdicha terminará un día por cansarse, pero entonces es el tiempo el que se convierte en nuestra desdicha.””. Quizás Giana pensará lo mismo. ¿Se habrá cansado? No se aún. Espero que al momento de leer esto, estés dispuesto querido lector, a entender su situación y ponerte en sus emociones. Te recomiendo que busques un lugar adecuado, así podrás “escucharme” bien, aunque el mensaje te lo de en unas letras. Ojalá no sea tu historia. Es mala suerte estar así.
Giana, está en la edad de experimentar la vida, de hacer lo que algunos llaman locuras, poder equivocarse y corregir de manera inmediata. Es el don de la juventud. Nos da para perder y pensar que podremos ganar alguna vez. Es una mujer criada en valores basados en el respeto y amor al prójimo. Aún estudia su carrera profesional. Ya casi acaba y se convertirá con certeza, en una de las mejores de su campo. Es cariñosa, amable, atenta y tenerla cerca, da esa sensación de gratitud que emiten las verdaderas buenas personas. Su amor propio es único. Siempre piensa en que no hay nadie primero que ella, solo su familia, solo ellos. Después de ese núcleo de amor se encuentra su amiga Gabriela, ella es parte de su vida. La otra parte que haría falta para hacerla completa. Tienen una amistad de más de ocho años. Es una amistad bonita, de ambos sentidos. Ese amor que se tienen, se resume en compresión, acompañamiento en momentos buenos y malos, en consejos, en felicidad, en dividir la vida y tratar de salir adelante juntas. Viven cerca. Eso facilita todo. Hace que las ausencias no sean tan pronunciadas. Gabriela, es una mujer indecisa, con sueños inalcanzables, pero que la motivan a seguir. Es una buena mujer también. Sus acciones como persona representan buenos modales. También, su compresión hacia el prójimo es admirable. Tiene idea de adquirir todo lo económicamente posible, pero haciendo las cosas bien. Terminando su carrera y trabajando en un lugar que le brinde estabilidad y así poder tener la capacidad de formar una familia con Mike, su novio. De alguna u otra manera, ellas como amigas se complementan, entienden el mundo de la misma forma y eso ha hecho que su lazo sea único. Sea para siempre.
Mike, es un tipo centrado, un hombre bueno. Yo lo conocí hace un tiempo y es de los pocos hombres que yo podría recomendar a cualquier buena mujer. Estudia, es muy aplicado en lo que hace. Tiene valores y su respeto hacia su pareja es único. Entrega todo. Es detallista y recuerda todas las fechas. Recuerda las mínimas situaciones que lo hicieron feliz y le gusta repetirlas siempre. Se esmera porque Gabriela sea feliz. Que ella se sienta la mujer más afortunada del mundo. Siempre busca la manera de que las discusiones no dañen los momentos. Que los pequeños problemas no dañen el futuro. Pues siempre ha pensado que su futuro es junto a ella. Para él, ser infiel es un asunto de no tener cosas extraordinarias. Él sabe que Gabriela es una de ellas, es todo en su vida, es ese amor que siempre soñó. Mike es bien querido en la familia de ella. Es muy educado y atento con todo. Es ese hombre que toda mujer querría. Su tiempo es el tiempo de ella. Todo es muy bonito. Todo como cupido habría pensado.
Esa relación de amor, nunca ha sido egoísta con los amigos de los ambos. Siempre es incluyente. Siempre ha sido un libro abierto para todos. Tanto así, que Giana ha llegado a conocer todo sobre la relación. Gustos de ambos, problemas, lugares favoritos, regalos deseados, donde estaban cada uno de ellos en cualquier momento del día e incluso, hasta detalles de momentos de intimidad, cosa que, por el grado de confianza, se pudieron decir en su momento. En fin, Mike un prototipo de un buen hombre y motivo de una relación amorosa muy leal, e incluso, tiene una relación de amistad muy abierta con Giana y el resto de las personas allegadas a Gabriela. Pero no sé tú que dices. Será que es bueno que un amigo sepa tanto de una relación… eso puede ser positivo, pero en muchos casos; muy negativo. Crecí escuchando que una relación es de dos, los demás son anexos; algunos importantes, otros no.
Un día mientras escuchaba una canción y tomaba cervezas sentado en un bar conocido de la ciudad, Giana apareció en mi frente, con una sonrisa bonita, como siempre y vestido medio formal, como de costumbre… en realidad no sé cómo ella fue a parar a ese lugar donde yo me encontraba en ese momento.
- Hola, Jake. ¿Cómo anda todo?
- Muy bien, dentro de lo que cabe – le respondí por decencia. En realidad, no tenía muchas ganas de hablar con nadie. Solo quería contemplar la vida desde la miseria del alcohol y la vida en bajada, dentro de un bar.
- ¡Me alegra eso! Es chévere estar bien – me dijo sonriendo
- ¿Y tú cómo estás? ¿Cómo anda la vida de una mujer exitosa? – pregunté para comenzar conversación. Por lo visto, no iba de pasada por el lugar.
- Muy bien. Aquí un tanto cansada. Pero muy bien, gracias.
- ¿Qué haces por aquí? En este lugar de personas con dolores emocionales, que toman para olvidarlos. Dolores imaginarios, pero que golpean fuertes – le dije con un poco de anticipación.
- Pues no sabía que aquí se viene a eso. Pero viéndolo bien, cada vez que vengo a este lugar, se me olvidan las desdichas. Y eso que no tomo como lo hacen todos aquí. Hasta morir.
- ¿Tienes alguna desdicha? No creo que mujeres como tú las tengan – dije con sarcasmo.
- Pues… no sé cómo llamarle a eso – su voz de tristeza superó el ruido del lugar.
- … - Mi silencio se redujo a tomar un sorbo de cerveza.
- Ya que este lugar nos hace sentir mejor… ¿Puedo contarte algo? - me preguntó con una dulzura, que fue inevitable que yo dijera que “no”.
- Sí claro. Adelante – le respondí, mientras alcanzaba una silla para ella. Debía ser caballero… pienso.
- Creo que me pasó algo que pensé, no me pasaría jamás…
- Espera… - la interrumpí para divisar a un mesero cercano. Yo presentía que algo muy desgarrador saldría de su boca
- Me gusta Mike – me dijo sin titubear ni una sola palabra.
- Qué bueno… - le dije, mientras pedía una cerveza para ella, al mesero más cercano.
- ¡No le veo nada bueno a eso! – respondió con algo de desespero.
- ¿Cómo qué no? – le pregunté mientras recibía la cerveza que había mandado a pedir para ella…
- Sería raro que un tipo como Mike, no fuese atractivo y amado por cualquier mujer. – le acentué
- ¿Dime tu, quien no querría un novio como él? – continué preguntándole, mientras me tomaba otro sorbo de cerveza.
- ¡Ay no sé! – me exclamó con una voz de incertidumbre única.
Después de ese pequeño instante, un silencio se posó sobre nuestras vidas, solo se escuchaba la risa de la gente ebria, los sonidos de los brindis que los amigos hacían con las botellas, y la música de fondo, parecía la banda de sonora de las vidas que aún no encuentran su lugar en el mundo, de las vidas que no saben que el tiempo en algún momento les cobrará factura. La música siguió sonando y yo solo bebía. No tenía más nada que decir en ese preciso momento.
Luego de ese tan abrumador silencio, hablamos de todo, le pregunté sobre lo que sentía, sí en realidad era gusto, o solo un aprecio grande que nunca había sentido por un hombre. A lo mejor fue un afecto adoptado, pensé. Ella insistía en que no era así. Que eso era un gusto más allá, me detalló lo que sentía cuando Mike estaba cerca, lo que se imaginaba teniendo un novio como él, incluso, los celos que siempre intentaba ocultar cuando Gabriela le hablaba sobre las cosas bonitas y buenas que le pasaba con su amado. Me contó, además, que lo deseaba mucho, más que como solo una compañía, que pensamientos indebidos y esas ganas tremendas de besarlo, se apoderaban de ella solo con verlo. Que siempre deseaba por un momento que la vida le sonriera con una persona como él a su lado. Y lo más difícil, quizás, según todo lo que me llegó a contar, es que en los pequeños problemas que los novios tenían, siempre intentaba hablar con Mike para darle consejos de cómo arreglar las cosas con Gabriela, tratando de que estuviesen bien y que todo en la bella pareja fuese mejor. Giana, se convirtió en un guardia y protector de esa relación, quizás no sabe si lo hace por ese gran vinculo de amistad con Gabriela, o por el gusto como hombre hacia Mike.
La noche se tornó interesante, creo que fue de lo más sincero que había escuchado de parte de una mujer sobre el gusto hacia un hombre. Mi noche cambió y la de ella también. Se quiso desahogar y a lo mejor lo hizo. Nos tomamos unas cervezas más, seguíamos escuchando la música y la felicidad inducida por el alcohol de las personas que nos rodeaban. Siempre se es feliz cuando te olvidas de la realidad y vives en un momento en que todo parece perfecto. Esos son los poderes del alcohol. Para muchos es la ruta de escape para la infelicidad y la tortura de la vida. Para nosotros esa noche, esas cervezas fueron la llave que abrió el corazón y la valentía de aquella mujer, para quedar expuesta emocionalmente a mí y contarme todo lo que llevaba dentro; lo cual era algo que su mejor amiga no le podía contar. Por pocas veces en mi vida, me limité a preguntar, a escuchar; fue fascinante ver su inteligencia, de saber ocultar todo lo que sentía frente a las personas adecuadas, para no poner nada en riesgo. Recuerdo que, que cada sorbo de cerveza, sacaba una frase, una verdad, un dolor… en un momento de esos me pidió permiso para ir al baño.
Al volver…
- Estoy decidida – me dijo en ráfaga.
- ¿A qué? – pregunté
- ¡A decirle que me gusta! – me dijo
- ¡No lo hagas! – dije con voz seria y con una expresión corporal que acompañó tal negación
- Quiero hacerlo
- ¿Quisieras perder a tu mejor amiga? ¿Sí él te dice que no está correcto eso? ¿Sí no te cree? – le pregunté sin quitarle la mirada, de su mirada.
- ¿Y sí yo le gusto también? ¿Sí me acepta una salida sin Gabriela? ¿Sí en realidad yo puedo hacerlo más feliz?
- ¡Mierda! ¡Ni puta idea! – exclamé mientras me tomaba toda la cerveza de un sorbo. No querría estar yo en ese lugar, pensé.
- Pensé que tu podías decirme algo. Siempre tienes una respuesta a todo - me dijo con una incertidumbre que se le notaba en los ojos.
- En realidad, no a todo. Y menos a esto. Yo tampoco sabría qué hacer en tu posición.
Acabó el rato y decidimos cada quien tomar su camino. Fue una buena noche. Una bonita noche. De esas que sin planear se convierten en reflexiones para la vida. Al llegar a mi destino, sentí impotencia, pues, no supe cómo ayudar a una buena mujer, a una gran mujer. A esa que sufre en silencio y que nadie lo nota, que quiere y no puede ser feliz. Que mala suerte eso que te guste la persona menos posible e indicada; la persona prohibida.
Por eso, hoy decidí llamarle y decirle que escribiría para un gran amigo, a ver que me decía al respecto de su caso. Por eso tú que lees esto, quiero que me ayudes a resolver esta desdicha. Ya de tanto contarte cosas, creo que puedo llamarte “amigo”. Espero que si te ha pasado algo igual me lo digas. Quiero saber que hiciste. Esto se resuelve desde la experiencia y yo por buena suerte, aún no he pasado por esto.
Quizás si me ayudas podremos hacer que ella sea feliz, o por lo menos que piense de una mejor manera las cosas. No se tiene un buen mejor amigo siempre…
Pobre Giana…
A mí si me puedes llamar amigo desde ya, Jake, porque un hombre que cita a Faulkner en un escrito de este tipo y hace una referencia al "otro" Sully, con Neitiri, ya tiene ganada mi amistad. No tengo una historia parecida, pero sí viví una situación en la que una persona que fue muy importante para mí decidió entre mí y un amigo muy cercano, y ahora no está con ninguno de los dos.
ResponderBorrarGracias, amigo. Suelo citar personas importantes para mi estructura personal y emocional. Esa situación es difícil. Creo, que de las más dolorosas que puede experimentar una persona. Cualquiera que sea la decisión; el drama va incluido.
BorrarUn fuerte abrazo, Jake de Pandora.