Que lejos está la fortuna, de lo que venden en la tele

La música, el baile, el sentir la vida de otro modo. Eso es lo que nos hace diferentes. El tiempo y la vida no son más que cosas imaginarias que nos encargamos de usar de la manera “más” correcta, para hacer que nuestro paso por toda esta chatarra de incertidumbre, sea la menos ruin posible. Y tu vida con respecto a esas dos cosas, es sensacional.

Me encanta tu manera de vivir la vida, una mujer sana, con propósitos, con ganas de progresar y de ser mejor a cada día. Sé que tienes bonitos sentimientos, bonitos pensamientos, pero eso se lo dejaré a mi futuro cuando por fin pueda tener una conversación muy amplia y enriquecedora contigo. Hoy quiero decirte que admiro tu manera de bailar. Tu cuerpo de expresa de manera única, se ve que te gusta y amas esa parte de tu vida y créeme, a mí me da un gusto y una felicidad verte de esa manera. Es la manera más hermosa que tienes de comunicarte; de decir lo que quieres y lo que sientes sin necesidad de decir una sola palabra. Tu sonrisa al danzar es única, es hermosa, es llamativa, revela inocencia y a la vez una picardía irresistible, eso te hace una mujer agradable. Mezclar todas tus cualidades y defectos para hacerlos un asunto de gratificación universal. Y a mí, me agrada tanto eso… 

Diario suelo ver mujeres muy bonitas, encantadoras y perfectas, pero eso solo acontece en los comerciales, en las novelas, en todo eso que el paupérrimo mundo nos encargar de hacer desear ser y querer siempre. Pero esas mujeres tienen un problema, no son reales, son acomodadas física e intelectualmente a la necesidad social del ser “ideal”. Suele suceder que, nos hemos enamorado más de una vez del papel de una mujer en alguna novela o película, serie, que se yo…pero cuando acaba tal evento, siento que todas las mujeres de mi realidad son poco para esa fantasía de la televisión. Es el impacto de aterrizar duramente en una realidad bastante alejada de eso que nos hace “Volar”.

Después de momentos, experiencias, que sé yo, comprendí que la admiración, es mucho más fuerte que esos sentimientos platónicos generados por cosas inalcanzables. Y como sabes, a ti, Kathy, te admiro. Me haces sentir bien solo pensar, imaginar el día en que tu logres contarme por lo menos lo básico de tu vida. Admiro tu pasión por el deporte (en otra ocasión hablaré de esto), por la música, por el querer ayudar, por el querer hacer el bien siempre y por sencillamente intentar ser mejor persona siempre. Pero esta vez, quise decirte que admiro “bailar”. Y que, en realidad, la fortuna está muy lejos de lo que venden en la tele. Pero de mi realidad, eres un gran tesoro y eso lo sabes.

Cuando te conocí, te até a una canción, “Amor de tele” de Ricardo Arjona, en la parte que dice:

Amo la costura de tu falda,
Amo la estructura de tu espalda,
Amo lo que ves y lo que tocas,
Amo lo que no es y lo provocas,
Amo tu frialdad ante la vida,
Amo tu verdad, aunque es mentira,
Amo mucho más que tu belleza,
Te amo si te vas o si regresas…

Hoy te tengo atada a otra canción, a otras palabras hecha música “La Bailarina Vecina” del mismo Arjona:


"Mi techo es su suelo, la veo cuando escucho, 
la encuentro y me muero;
Su piso es mi cielo, me vence, aunque lucho,
su olor de aguacero;
No sabe que existo, no advierte que espero un buen empujón del destino,
mientras tanto soy solo el vecino"


Continuará...

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