Josh y el poder del amor. ¿Quién lo creería?

La juventud tiene el don de perdonar los errores. Por lo menos los errores no tan crasos. Esos que cometemos con o sin intención alguna, pero que al final, se convierten en las más grandes enseñanzas que podemos tener sin regaño alguno. Pues por muy buena o mala que sea, no podemos culpar a nadie de nuestra propia felicidad o desdicha. Josh es un tipo inteligente, joven, pero siempre tan humano como lo somos todos, aunque su verdadero problema radica en ser débil ante las cosas que no entiende o que le impresionan. El caso más puntual, es cuando una mujer que logra desestabilizarlo, le saca a flote lo buena persona que es y no toda esa cantidad de defectos embutidos en un físico, denominado cuerpo. En ese momento, nuestro personaje, comienza a perder todas sus virtudes de autocontrol y dominio sobre sus acciones.

Lo conocí hace mucho tiempo y su vida estaba basada en el intentar ser un tipo que le agradara a todas las personas, quizás a todo quien se le acercaba. Fue su mayor error, pues cuando intentas moldearte para que todos te comprendan, dejas de ser tú mismo y eso no es a lo que vinimos al mundo; a complacer a todos sin complacernos a nosotros mismos. El querer ser amigo y agradable con todos fue un problema con el que le tocó lidiar en muchas ocasiones; Lo digo desde el ámbito de las mujeres. En sus virtudes es ser educado, decente, atento y caballero con una mujer. Pero surgía una situación no agradable para Josh, a toda mujer que con la que él se comportaba de esa manera, creía que éste la está coqueteando. Muchas de ellas, comprendieron sus valores, otras no y fue ahí donde entendió que no debía actuar para compaginar con aquellas mujeres de las cuales el trato y actitudes que recibió no fueron las que, un tipo como él merecía. Lo dijo Jean-Jacques Rousseau “El hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe”. Y he aquí que comienza un pequeño tramo de su vida muy importante para sus propósitos personales en esta vida.

“Un hombre puede ser feliz con una mujer; siempre y cuando no la ame” Fue la frase de un gran personaje de un maravilloso libro, que asocie a Josh, desde un determinado momento de su vida, pues sus actos para él y con las mujeres se basaban en procederes y pensamientos no tan agradables para el resto; sino para sentirse bien consigo mismo. No diré con detalles que cosas pudo haber realizado en ese momento, pero si tomó un rumbo no deseado para muchos. Incluso, para sus amigos verdaderos. Pero de una u otra manera, a los amigos nos unen las complicidades, que en felicidad y en tragedia, es que comprendemos a cabalidad el significado de la palabra amistad. 


- ¿Que sientes por ella, Josh? – le pregunté cierto día por una mujer. 

- Compasión, Jake. – respondió sin ningún gesto que acompañara tal sentimiento.

Cuando un hombre pierde sensibilidad frente a la tragedia de otros; ese hombre quizás también perdió todos los sentimientos más profundos hacia sí mismo.

Después de un largo tiempo, me lo pude encontrar en un lugar público, vestía suéter rojo, jean azul, unos tenis Adidas, una manilla en su mano derecha y en su rostro, una alegría o satisfacción. Después de saludarnos, lo invité a un pequeño bar y volvimos a ese ejercicio indispensable de la amistad; tomar cervezas. Lo primero que le pregunté fue sobre su sonrisa y alegría en su rostro. - Conocí a quien me cambió la vida - Me dijo en voz baja, como si el contarlo, le restara magia a todo eso que sentía. Es una gran mujer, ahora no te puedo contar detalles del asunto. Pronto sabrás de ella, todo; absolutamente todo sobre esa mujer que hoy día me ha mostrado otro camino en el actuar y como hacer las cosas. Sabes que no soy cursi, pero ella en mi ha despertado el verdadero amor. Nunca, jamás, había sentido tantas cosas bonitas hacia una persona. -Resaltó con entusiasmo-. 

Después de un par de horas, ya con unas cuantas cervezas ingeridas, decidimos partir. Antes de tomar rumbo, quedamos en vernos y conocer aquella mujer. Creo que, en tanto tiempo de conocerlo, no lo había visto actuar de esa manera. Su sonrisa es el reflejo de su alma. Y su alma hoy tiene felicidad, de eso no tengo duda. Deseo conocer a aquella mujer, solo hacerle una pregunta…


- ¿Crees qué el amor cambia a las personas? – esperaré que cosas me dirá. 


Pero de lo que si estoy seguro es que; si esas cosas las hace el amor, espero enamorarme y cambiar. Ser mejor persona. Porque con Josh, hasta ahora, pude ver el poder que tiene el amor. 

Espero contarles como fue todo ese cambio en Josh. De seguro no serán solo 58 líneas en letra Trebuchet y tamaño 12… será una verdadera historia de amor, para una sociedad que por momentos deja de creer en ese motor invisible que los motiva a ser mejores cada día. 

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