En el sonido del silencio, está la conquista del paraíso

Los días nublados y friolentos ocasionan varias acciones en las personas normales, como por ejemplo; querer dormir y descansar. En mi caso, escuchar música, leer noticias o en el mejor de los eventos, escribir. Sé que es un ejercicio aburrido para muchos, para otros, un asunto de interés. Para mí, es la manera más sutil y elegante de inmortalizar el tiempo que de alguna manera, logra enseñarme algo por medio de cosas buenas y malas. O pensándolo bien, escribir por hobbie es la forma más épica de fracasar como persona, cuando no logras hacer que algo impacte como se quiere y recurres a herramientas como estas, para justificar la imposibilidad de triunfar. Eso de escribir puede hacerme parecer inteligente, aunque no lo sea. En fin, estas letras nacen por la necesidad de prolongar en el tiempo las cosas que pienso de ella; de Jelena. 

Nos conocimos en el lugar y en las condiciones hipotéticamente menos indicadas, para lo que se piensa cuando te topas con una mujer de esa calidad. Ella es una mujer bonita, inteligente, reservada, con un silencio tan profundo que aterra. Su voz es demasiado sutil, muy baja, que a fin de cuentas es lo que le da elegancia a cualquier interpretación que sale de su boca. Suele tener una mirada fija, analiza todo lo que sucede a su alrededor, tiene percepción global de todo, pero sucede una cosa, o por lo menos es lo que creo; no se da cuenta que me atrae tal y como es, en todos los aspectos. Verla es un asunto de vivir o vivir bien, en realidad no sé. Puedo imaginar muchas cosas con respecto a su personalidad. No me mira a los ojos en cuanto se puede. No se detiene a entender o comprender que me roba pensamientos y en algunos casos su tranquilidad me domina. Para ti querido lector que quieres saber cuál es el lugar en el que coincidimos… lo dejare a tu imaginación. A que lo construyas y coloques esa mujer allí, creo que sería mejor para todos y que esta historia pueda seguir en paz. 

Un día cualquiera logré conseguir su número de teléfono, ya saben, toca hacer ese tedioso trabajo y comenzar la investigación. La agregué a WhatsApp, pero por desgracia no podía ver su foto de perfil, ni su estado. Solo tenía ese contacto por el simple motivo de tener una herramienta para acercarme a ella, aunque hasta el momento no servía de nada. Luego, inspeccione sus redes sociales y me seguía pareciendo bonita, pero más me intrigaba su silencio. Para mí, el problema real, era poder sacarle una palabra distinta a las obligadas por el contexto, inclusive, ni en las conversaciones obligada quería decir algo. En la medida del tiempo fui penetrando esa capa gruesa hecha de mis miedos y quizás de sus silencios. La mezcla perfecta para no llegar a ningún lado. 

No recuerdo si por fin me atreví a hablarle o ella simplemente se conectó a lo que pensaba y entendió de alguna manera, ¿qué significaba para mí en ese momento? Comenzamos una conversación por esa red de comunicación, muy plana, muy formal, muy simple y demasiado aburrida para mí (pues yo quería saber más allá de todo), pero creo que con ella comencé el curso intensivo de paciencia, porque para mí, el tiempo es el recurso más fuerte y a la vez más débil para todas las cosas que se quieren hacer en la vida. Creo que después de esos minutos de dialogo virtual, por fin pude entender que no todas las mujeres siempre entienden lo que les quieres mostrar o sencillamente si lo comprenden, pero se hacen las que no. Para ellas es la manera adecuada de no arriesgar o sentirse importantes o vulnerables, o qué sé yo. Nadie, nunca, sabe cómo piensan las féminas. Incluso, ni ellas.

Al ir caminando por el valle de sus pensamientos y emociones, me pude dar cuenta que es una mujer difícil, grosera y estricta mentalmente. Pero, por otro lado, tiene sentimientos muy buenos, cosas que agradan y eso, me gusta también. En la medida que vaya escribiendo sobre ella, ustedes sabrán como ha sido el proceso que ha llevado a conocerla y ganarme un espacio en su vida y créanme que aún no lo he logrado como quiero, pero tengo la certeza que estoy más cerca que ese primer día. La pregunta que deberían hacerme es:

- ¿Estás cerca de qué, Jake?

Algún día sabremos la respuesta cierta. A lo mejor, cerca de ser importante y transcendental para ella. O simplemente otro hombre que cometió miles de errores para conocerle más allá de lo superficial y fracasó.


To Be Continue… 

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